Podría escribir de las heridas que terminan en recuerdo.
de la sonrisa de un corazón roto,
del amor tras un verso
de las despidas.
De lo que se tarda en olvidar,
cuando no se olvida,
de la primavera,
del invierno y su infiel frió
del verano y su calor,
de una noche sin inspiración
de estar, de ser y parecer y no resultar ser.
Podría escribir de mi.
hacer otro poema
nombrándote cientos de veces.
De las veces que he caído
y las veces que me he levantado
del sueño que se volvió realidad,
y de las pesadillas que aveces vivo
Del mejor atardecer,
pero también de las noches junto a la soledad.
Del café en compañía,
de versos sin terminar.
Hoy podría escribir versos manidos,
pero me conformo con la realidad.

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