sábado, 25 de abril de 2015

Sigo viva.




De pronto llega alguien que quiere quedarse a sabiendas de que estas rota. 
Llega alguien que no pretende cambiarte, ni mucho menos repararte,
por que sabe que la vida y tu tienen un trato y pues no hay nada que cambiar.
Que a lo que llamas poemas los llama experiencia,
Que es capaz de pasar la noche a pesar de lo que ocurra después 
Que no deja pasar el amor, aunque aveces no lo demuestre del todo
Que no busca las palabras exactas, pero las tiene.
Que no ve el naufragio, sino mas bien el mar.
Que cuando sonríe se convierte en esa metáfora de la vida y no tiene ni idea.

Pero de pronto llega alguien.
De repente llegas.

Llegas y te quedas a sabiendas de las espinas que tengo,
te paseas en mi mundo y lo conviertes después en un laberinto de sueños,
acampas entre mis sueños logrando que el dolor se congele por segundos,
edificas cada vacio y ahora encuentro el mar hecho sonrisa en cada lugar, 
y me doy cuenta de que nunca llega tarde, algo que no se espera.
Llegas y me haces caer en la cuenta de que el amor es posible,
que solo debes creer en ella. 
Conectando tus herida junto a las mía y llegas y te te conviertes en la primera persona,
capaz de que las horas pasen como si fuesen segundos.
Llegas y me prometas quedarte.
Llego y no prometo quedarme, pero aun así me quedo. 

De pronto llegas, 
con el misterio de comenzar a leer un nuevo libro,
como un poco de agua en medio de la nada,
no salvas por completo, pero das esperanzas. 







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