A ti, que estas llegando,
o llegaras;
por favor no me abraces,
por favor;
ni intentes alcanzarme.
La verdad a nadie le amarga un dulce,
pero los besos terminaran sabiendo a sal.
Que para que me abran las heridas,
ya yo tengo el mar.
A ti, que acabas de llegar,
por favor;
no me tomes de la mano.
Que el frió no suele llamar a la puerta,
justo antes de que uno de los dos se marche.
A ti, que apenas empiezas a naufragar
en mis mares,
por favor;
no me ilusiones.
Por que llevo tanto;
dando vueltas sobre mi misma,
que perdí la noción del espacio;
ahora que paro de golpe,
Y la verdad nunca supe como decirte que no.
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