He aprendido que decir adiós se torna mas difícil cuando sabes que lo has perdido todo menos a ti mismo; cuando sabes que la soledad va a venir abrazarte, y no existe consuelo mas amargo.
Abrazar mi almohada es un ritual que muchos comprenderán,
por que a pesar de la depresión que supone no recibir ni uno de ellos.
Y bueno creo que todos hemos tenido el placer de sufrir por una persona.
Pero mas cuando nos perdemos a nosotros mismos.
La dependencia natural es mas que normal, el autoengañarse por igual.
Pero llega el punto en el que todo en lo que creías;
se desaparece como si nada y he ahí cuando el vértigo te vuelve hacia la realidad.
Que nadie es plenamente alguien hasta que sobrevive al golpe en pleno corazón,
echando los sentimientos de por medio.
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