Hoy mientras pronunciaban tu nombre,
y me preguntaban por ti;
sentí como si un millón de recuerdos
pasaran a la vez en mi mente.
Pero nos nos confundamos,
no ha sido dolor;
ha sido recuerdo.
Recordarte a veces es eso,
ansiedad de lo imposible,
o mejor dicho de lo imposible
que no te puedes permitir.
Y la verdad cuando me preguntan
que como estoy,
no se realmente que contestar.
Estoy bien,
Estoy mal,
Estoy vacía
según lo segundo.
Y es que vivimos en un renacer constante,
y perpetuo,
y eso que llevaba escribiéndole al amor,
desde que te mire a los ojos,
y me perdí.
Que eras un rompecabezas,
el cual nunca pude realmente armar,
una adivinanza,
que no llegue a adivinar,
y aun así me atreví a intentarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario